Coronavirus y la cuestión de clase social

Montserrat Puebla Cabrera

Hace unos meses estuvimos en plena revuelta social, en el despertar del pueblo chileno ante las injusticias sociales que permanentemente han dividido en dos clases nuestra sociedad: los dominadores y los dominados. Muchas creíamos que esto no se iba a detener en mucho tiempo, pues hasta principio de Marzo seguíamos yendo a las calles a manifestarnos y demostrar que la llama de la revuelta de octubre estaba más encendida que nunca. Estábamos viviendo un proceso crucial para la historia del pueblo chileno. Sin embargo, lo que veíamos lejano a nuestro continente, cada vez se hacía más latente y las medidas de salubridad se hacen más estrictas. Se trata de la propagación del COVID-19, o mejor conocido como coronavirus.

¿Qué tiene que ver el despertar de Chile, el coronavirus con la cuestión de clase social? Pues mucho, una de las principales demandas que hemos arrastrado desde Octubre era garantizar un sistema de salud pública equitativo. Sin embargo, la rápida propagación del virus en Chile (más de 200 infectados en una semana) deja entrever dos cosas: 1. La nula capacidad del ministro de salud Mañalich y del gobierno para tomar medidas ante la propagación y 2. La cuestión de clase, y aquí es donde pondré un foco especial.

Hemos escuchado las recomendaciones de expertos acerca de la prevención del contagio entre familiares. Para ello es necesario aislar a una persona lo máximo posible en una habitación individual, lavarse las manos cada cierto tiempo e incluso la cuarentena para quiénes pueden. Pues bien, pueden ser consideradas excelentes medidas. Sin embargo, no se tiene en consideración el factor de clase social, aunque sabemos que el agua en Chile es privado, que en Viña existe un número elevado de campamentos y con ello se produce el hacinamiento, que además sabemos que algunas personas no tienen acceso a luz ni mucho menos al agua potable. Por ende pasan a ser agentes de alto riesgo, producto del sistema que una vez más les ha precarizado la vida.

Cajera con mascarilla

En las noticias por televisión vi una imagen tan neoliberal, que me produjo rabia. Se trataba de una mujer trabajadora encargada del aseo de un edificio, por lo que estaba obligada a limpiar y desinfectar todos los espacios del edificio (ascensores, paredes, puertas, etc.) ante el posible contagio de los habitantes por el coronavirus. ¿Acaso no aprendimos nada de Octubre? De cuando nos veíamos como iguales, sin importar la clase. Al parecer no, esta imagen tan triste quedó en mi cabeza. Lo que más me llamó la atención, fueron los objetos precarios con los que contaba para protegerse. Esto nos visibiliza las prioridades del sistema y que no todes valemos lo mismo para este. Pues son las personas del estrato social más bajo que deben hacer las labores más riesgosas para mantener fuera de contagio a los de arriba. Así es como se siguen reproduciendo las violentas prácticas de desigualdad en este brutal sistema en donde lo importante es garantizar la prevención para quienes puedan, mientras que el resto de la población suelen ser los postergados y sacrificados por el sistema clasista neoliberal.

 

 

 

 

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