Local abierto

Alejandra Ramm

9 ene 2020

 

20 de noviembre 2019. Andrea Cerda viaja desde Santiago a hacer un taller de crisis, violencia y escritura etnográfica al equipo de Valpo a Voces. Nos dice que nos fijemos en un objeto que de alguna manera nos permita dar cuenta de los eventos que estamos viviendo. Que actúe como prisma para descomponer en distintas imágenes e interpretaciones lo que está sucediendo. Ella usa el ejemplo de los ojos.

Ese mismo día tengo que ir a la Facultad de Salud de la UV en Reñaca. Mientras voy en micro voy mirando las calles, los rayados, la falta de semáforos. De repente en Álvarez, Viña, veo que en el edificio de la Caja de Los Andes están blindando la entrada con unas inmensas planchas de metal.

Me quedo pensando en esa imagen del blindarse, del poner un cerco de metal. Pienso que los soldadores nunca han tenido tanto trabajo como en estos días. Pues ahí caigo en la cuenta que ya había visto muchas veces la misma imagen: soldadores trabajando en blindar sucursales de bancos, farmacias, supermercados, automotoras, etc.

Local abierto

 

2 de diciembre 2019. Café Sociológico en el parque El Litre. Comento la imagen de estas murallas de metal que se están levantando con el fin de defender lugares que concentran dinero, mercadería, remedios y bienes apetecidos por la población. Conversamos sobre las diversas murallas que dividen al país. La muralla que rodea y separa a Bosques de Montemar del resto de Con Cón como un ejemplo brutal y evidente de este intento de separar y de “proteger” el mundo pudiente del resto de la población. Pero ahí surgen más ejemplos, la línea del tren en Villa Alemana, Reñaca, suma y sigue. En un mismo barrio hay zonas y grupos que no se mezclan y que buscan separarse de los demás.

 

Luego comentamos las otras murallas: el sistema educacional estructurado en torno a crear tempranamente desigualdades imponiendo educación diferenciada según grupo socioeconómico. En salud las murallas no son solo por ingresos sino también por género, edad y enfermedades. Las Isapres ofrecen a hombres sanos y relativamente jóvenes, pertenecientes a los grupos con mayores ingresos, la posibilidad de huir de la salud pública. Sospechosamente este perfil se acerca al de las elites gobernantes. Lo mismo sucede con las pensiones: son mejores para los hombres, especialmente si tienen trabajos formales y estables. Las mujeres, que sabemos son quienes más trabajamos -al menos así lo muestran los estudios de uso del tiempo- en cambio recibimos pensiones que son una fracción de la de los hombres y somos la gran mayoría de quienes reciben la pensión básica.

 

31 de diciembre 2019. Por correo me llega un saludo de fin de año. Adjuntas vienen una serie de fotografías de las calles de Valparaíso que sacó mi colega de Sociología Sonia Reyes. Las fotografías registran distintas huellas y marcas de estos días de movilización social. Y ahí está la fotografía “Local Abierto”. Era la foto que había estado esperando todo este tiempo, en que solo daba vueltas a ideas en mi cabeza, pero no me sentaba a escribirlas.

Luego del blindaje comenzaron a aparecer los letreros de “local abierto”, “estamos atendiendo” y similares. Al verlos pensé que esa es la segunda vuelta de los diversos blindajes, y murallas que han creado quienes llevan las riendas del país desde hace ya demasiado tiempo. Lo primero es crear las murallas y las claras separaciones, evitar la mezcla y el trato igualitario a toda costa. Pero luego, se abre una puerta pequeña y estrecha y se dice que “está abierto”. Es decir, las divisiones y fronteras tan claramente demarcadas por estas infranqueables murallas en verdad no existen. Todos podemos entrar, circular y mezclarnos libremente. La cancha es pareja y todos somos iguales.

Pero en verdad es solo una puerta estrecha. Que arriesga a ser cerrada en cualquier momento. Como ha sucedido de manera evidente desde el 18 de octubre de 2019. No puedo dejar de pensar en cómo esas puertas podrían mejor llamarse emprendimiento, meritocracia, esfuerzo, superación, emparejar la cancha y tantos otros eslóganes que nos vienen repitiendo desde hace 30 años.

 

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